Atardecer sobre el mar


Progreso de Castro con el sol sobre el muelle de arcos

Progreso de Castro con el sol sobre el muelle de arcos

Yo en el muelle de arcos de Progreso con la playa del malecón al fondo.

Yo en el muelle de arcos de Progreso con la playa del malecón al fondo.

Nosotros en el muelle de arcos con el muelle pesquero, también llamado muelle del chocolate, al fondo

Nosotros en el muelle de arcos con el muelle pesquero, también llamado muelle del chocolate, al fondo

Este sábado en la tarde fuimos a recorrer el muelle de arcos de Progreso, que por primera vez desde su cierre hace 25 años se reabrió al paso peatonal para que los visitantes disfrutemos de “un atardecer sobre el mar”.

Fue una experiencia diferente ver Progreso desde otra perspectiva para quienes solemos verlo desde la orilla de la playa o sus calles. O que, a  falta de yate o barco, un paseo en banana o lancha era lo más lejos que lo habíamos  visto.

Este sábado miré a  la ciudad mientras la luz del sol la abandonaba y  la noche la cubría. Desde alta mar  vi Progreso con sus luces eléctricas refulgiendo y las  músicas sonando en el malecón y llegando a mis oídos hipoacúsicos.

Me sentí felizmente sorprendida de estar recorriendo ese muelle que conocí en mi infancia, cuando con las primeras luces del día llegábamos en familia a la playa tibia y ocupábamos el espacio debajo de  uno de sus arcos para pasar el candente  día, uno que era muy esperado en nuestras vacaciones de verano antes que comenzaran de nuevo las clases.

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