Atardecer en Tunkás


Atardecer en la posta ganadera de Tunkás

Atardecer en la posta ganadera de Tunkás

 

 

Atardecer en la posta ganadera de Tunkás

Atardecer en la posta ganadera de Tunkás

 

 

El sábado 2 de febrero en familia nos fuimos a la feria anual de Tunkás.

Por si se lo preguntan, Tunkás traducido literalmente significa Piedra mala o fea por derivarse de las voces Tun, piedra y Kaz malo, feo…  Cerco de piedras en una frase… nos dice el sitio e-local.gob.mx

Tras un viaje de media hora desde nuestra casa para salir de la ciudad de Mérida, Yucatán, al fin salimos por la avenida Quetzalcoalt (Plaza Oriente) y tomamos la carretera a Valladolid o Cancún. Tras pasar varios municipios tomamos el desvío hacia Izamal, Pueblo Mágico de México y ciudad que se caracteriza por su extraordinario convento y Centro Histórico con edificios  pintados de amarillo.

Tras rodear el convento tomamos la carretera a Sitilpech, comisaría izamaleña,  y ahí  nos detuvimos a tomar fotos.

Luego fuimos directo al vecino municipio de Tunkás en una carretera que luce repavimentada y a cuyas orillas hay ranchos bonitos, los vestigios de una ex hacienda y verdes pastizales y selvas e incluso una aguada o lago.

Tras el viaje total de hora y media de Mérida, entramos a Tunkás en esa carretera que se ve en las imágenes y nos deleitamos con el concurso del caballo bailador en la posta ganadera.

“Duvalín”, cuyo nombre describe cómo es, se llevó los mayores aplausos y con ello dio el premio de $3,000 a su propietario, cuyo nombre preguntamos pero no supieron informarnos.

Su hazaña fue bailar durante largos minutos en que se escuchó una pieza sin salirse de un cuadrado marcado con tiza blanca sobre el suelo de tierra. Fue un bello espectáculo ver al caballo y jinete bailando como uno solo, aunque luego uno se pregunta todo lo que tuvo que pasar el equino para lograr bailar como se espera de él.

Moría la tarde cuando nos retiramos de la posta ganadera y emprendimos la búsqueda del coso para entrar a la corrida de toros y entonces el cielo atrajo mi mirada con esos rayos de sol que rompían la monotonía de las nubes plomizas y me regalaron otro bello recuerdo de nuestro viaje familiar a Tunkás.

Según la información oficial, en Tunkás hay cenotes, aguadas, una iglesia dedicada a su patrono Santo Tomás Apóstol, casas coloniales y zonas arqueológicas… así que hay motivos para regresar y visitar sus atractivos.

 

 

 

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