Poki


Poki

Poki te han matado.

Duele

Pero te habrá dolido mucho, demasiado, a ti.

No entiendo cuál fue el momento en que esa persona decidió que debías morir y morir cruelmente.

Yo tengo culpa. Podría decir responsabilidad, irresponsabilidad, negligencia u otra palabra cualquiera. Pero la que mejor describe lo que siento es esa. Culpa.

Creer, confiar que vivimos en una calle donde no existe la maldad. Una calle tranquila donde hasta hace poco caminaba casi a la medianoche llegando del trabajo y te veía correr libre a tu antojo hasta que me veías u olías y venías corriendo hacia mí para brincar sobre mi e irte de nuevo corriendo alrededor mío.

Culpa. Porque te han matado cuando me llevaron al trabajo. Antes de subir al auto te vi olisqueando en la acera de una casa cercana. Fue la última vez que te vi vivo.

Culpa porque mientras yo me dirigía al trabajo a ti se te iba la vida entre grandes dolores. Y mis hijos afrontando tu pérdida, solo en casa y a tan poca edad.

Llevaba días acumulando tensión, mucha, pensando en que algo pasará. Días en que la idea de la muerte rondaba en mi cabeza y me impedía incluso cerrar los ojos para dormir.

Eras nuestro tercer hijo desde que llegaste ese noviembre de hace ya varios años. Me molestaba ver y oler tus gracias en la terraza pero me terminé acostumbrando a ellas. Aprendí a amarte y ello lo supe cuando descubrí que temía que murieras.

Esta tarde del lunes has muerto, te han asesinado con premeditación, alevosía y ventaja.

Yo en algunos momentos me preguntaba cómo te perderíamos. Si atropellado en algunas de tus escapadas o enfermo o de vejez.

Jamás pensé que cerca existiera una persona malvada que te envenenara y te causara una muerte cruel.

He fallado en cuidarte y ha ocurrido uno de mis peores temores. Temo que mientras yo trabajo ocurra una desgracia o, lo que es lo mismo, que al llegar del trabajo a casa me reciban con que he perdido, hemos perdido, a un integrante de la familia.

Esta noche tampoco puedo dormir. No es el miedo a la muerte lo que me mantiene despierta sino el imaginarte agonizando solo porque yo no supe cuidarte y amarte mejor.

Quiero recordarte como solía verte echado en la terraza sobre tus cuatro patas, como te vi a los ojos mientras este lunes en la mañana tendía mi lavado sin imaginarme que vivías tus últimos minutos con nosotros… porque alguien malvado decidió poner veneno en la calle.

Poki

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