Me dice que soy basura


Magdalena y sus hijos en el MP de Tekax

A sus 24 años de edad, Magdalena Díaz Chablé decidió poner fin a sus ocho años de matrimonio civil y a seis años de violencia familiar expresada en golpizas, infidelidades y humillaciones y, desde hace un mes, en el retiro de los 20 o 40 pesos diarios que su esposo le daba para mantener a los tres hijos de ambos, o sea unos 13 pesos para cada niño o 10 pesos si se incluye a ella.
 
La más reciente, salvaje, golpiza ocurrió el miércoles 16 de marzo. En esta ocasión Magdalena dejó el cuarto conyugal, en el predio de su suegra en la calle 68 s/n entre 51 y 53 de la colonia San Esteban en Oxkutzcab, y se fue con sus hijos a la casa de sus padres en Akil, aquella que dejó a los 15 años de edad para vivir con su esposo, Marcos Antonio Tuyub Balam.
 
El mismo miércoles a16 cudió a denunciar en el Ministerio Público en Tekax, pero el personal primero citó al esposo para una conciliación el jueves 17 a las 9 a.m.
 
Ahí estuvieron la joven y sus tres hijos, un niño de 7 años y dos niñas, de 5 y 4 años. “Él no vino. Su mamá tiene un poco de dinero y lo está apoyando con un abogado, que le recomendó que no  viniera”, dice Magdalena a manera de explicación.
 
A las 10 a.m. la joven declaraba ante un joven del MP. No obstante, en una pausa en que salió del edificio, ella señaló que el empleado le dijo que ahora sólo puede denunciar a su esposo por la golpiza, pero no porque no mantiene a sus propios hijos.
 
El joven del MP le indicó que tiene que esperar tres meses sin recibir dinero, para poder denunciar pero en un Juzgado Mixto. “Hace un mes que no da gasto, al día me daba 20 o 40, pero a veces no me los daba. Durante el mes sin el gasto, mis cuñadas y mis vecinos me regalaban la comida que yo les daba a mis hijos”, recuerda la joven.
 
“Desde que nos casamos es su costumbre tener otras mujeres. A los dos años de casados me comenzó a golpear, se va tres días y cuando regresa me pega, me insulta, me dice que soy basura, que la otra mujer es mejor que yo y que la quiere.
 
“Hace un año lo demandé en la Policía de Oxkutzcab, porque me pegó también, y me  dijo que tenía a otra mujer y se iba a casar con ella.
 
“Desde hace un mes, cuando dejó de dar el gasto, me dice que me va a obligar a que firme el divorcio que está tramitando en Mérida, y que me va a quitar a mis hijos.
 
“Cuando vivíamos juntos, él nunca habló con los niños. Cuando uno se le acercaba y le decía ‘Papito…’, él le decía ‘Ándate y no me molestes’. Cuando llegaba entraba sin hablar y se acostaba en su hamaca”.
 
Tras relatar su historia a las puertas del MP, la joven regresó a denunciar a su esposo por al menos tres delitos penales que ha cometido contra su propia familia: violencia familiar, pues no sólo ha golpeado a su esposa sino también a sus hijos; lesiones,  este miércoles 16 le rompió la boca a la joven, e incumplimiento de las obligaciones de asistencia familiar, debido a que lleva un mes sin dar dinero para sus hijos.
 
Tan solo en los hechos del miércoles se pueden presumir otros delitos de índole penal: amenazas de muerte, tentativa de homicidio y daños.
 
“El martes en la noche, debido a que nos asustaron, (ella y sus hijos) entramos a dormir en la casa de mis suegros (en vez de hacerlo en el cuarto aparte de ellos).
 
“Estábamos durmiendo cuando llegó el miércoles como a las 3 de la madrugada, y comenzó a golpear la puerta diciendo que yo le devuelva su celular que dijo que yo le agarré.
 
“Mi suegro despertó y dijo: ‘Voy a llamar a la policía porque no me gusta que venga a hacer su escándalo aquí’. Yo le pedí que no abriera porque me iba a golpear.

 
“Pero mi suegro salió y fue por la policía. Entonces entró mi esposo a la casa,  me dio un puñetazo en la boca –Acá, dice la mayor de las niñas al tiempo que se da un puñetazo en la boca- y vi que escupí sangre porque me rajó la boca.
 
“Luego me agarró del cabello y así me sacó de la casa de mis suegros y me llevó a mi casa. Ahí me estaba exigiendo que le diera su celular. Yo le decía: ‘Suéltame, no sé nada, no lo he visto, tú lo andas’.
 
“Pero él me dijo: ‘Te voy a seguir torturando’. Me  tenía agarrada del cabello y no me soltaba, así se acercó a la mesa, tomó la cafetera de cristal y la aporreó en el suelo; luego pateó una cómoda y le rajó la puerta.
 
“Mi suegra estaba parada en la puerta diciéndole que me suelte pero él no le hacía caso. Mis tres hijos ahí estaban llorando diciéndole también que me suelte. Todos mis vecinos de enfrente y mis cuñados vieron lo que pasó.
 
“Luego me agarró del cuello y me lo apretó fuerte mientras me decía: “¡Voy a hacer que te pasé un camión encima porque amo a la otra, la otra me quiere!
 
“Me logré soltar de él pero él me jaló mi blusa y la rompió. Cuando logré salir corriendo al patio no tenía blusa, pues se le quedó en su mano, fui a la casa de mi suegra, agarré una ropa de ella que estaba en una silla y en eso llegaron los policías.
 
“Él se fue al fondo del terreno, brincó a otros patios y se escapó. Los policías entraron a buscarlo pero como está lóbrego no lo encontraron.

“Él había agarrado los papeles de Oportunidades y dijo que los iba a quemar, pero mi suegro los encontró en el terreno.
 
“Cuando amaneció, fui a poner mi demanda en la policía pero me dijeron que tenía que venir aquí al MP de Tekax”.

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Esta historia se publicó en el Diario de Yucatán el domingo 20 de marzo de 2011

Es increíble que existamos personas capaces de dañar tanto a otra.

Lo que más me sorprendió fue escuchar al niño y a la niña mayor relatar la agresión que sufrió su mamá, al mismo tiempo que ella la contaba.

En el MP de Tekax ha comenzado un nuevo episodio del drama familiar de Magdalena, ahora para pedir justicia y protección de la ley.

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