Lourdes


 

Lourdes es mi segundo nombre. Nadie me llama por este nombre mío, salvo mi padre…

¡¡Lourdes!! me dice con tanto énfasis que bien puede ser un regaño o una caricia para los oídos.

Tal exclamación venía seguida de una palmadita o un sonoro beso en la frente.

Gracias a  este mi segundo nombre, ayer viernes 11 de febrero fue mi único día de santo.

La celebración religiosa de la Virgen de Lourdes, y al mismo tiempo la jornada de los enfermos, fue en esta ocasión diferente para mí.

La hacedora de tal hecho fue mi preciosa hija, quien buscó en Youtube Las mañanitas y las puso para que la compartamos juntas; me hizo una presentación en power point con imágenes y palabras de amor, y me regaló una carta  e incluso la recitó.

Mis regalos me alegraron no sólo el día sino toda la vida. Saber que soy amada y que mi hija es generosa es algo que deseo que conservemos para cada uno de nuestros días.

Y mi hijo, el primogénito, me regaló amor en un beso y un abrazo!

Aquí uno de mis regalos…

Regalo de Mariana en mi día de santo

 

Mi encantadora hija me dijo “Te regalo esta rosa, aunque no es la más bonita”. No sabe que en realidad sí lo es para mí.

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