Bajaaan


No me suelteeesss

 

6 de septiembre de 2009

Me costó  muchísmo soltar la orilla del techo, en el hotel Mission Uxmal, allá en la selva.

Tras minutos eternos de dudar entre confiar o no en el joven que hizo de ancla, a quien le habré dicho un sinfin de tonterías, como… No ve vayas a soltar, es seguro que no me caigo y no sé que más… Al fin decidi soltar esa orilla firme y poner mi vida en esas sogas.

Y ahora sí a aprender a bajar a rapel, sintiendo esa adrenalina correr mientras me decía: “Lo estoy haciendo”, algo loco, peligroso. Yo que me digo una persona con los pies en la tierra andaba caminando en una pared cuidando no mirar al suelo aunque, oooh mente curiosaaa, no lograr evitar mirar al vacíooo y, afortunadamente, sobreponerme a la visión del suelo duro bajo mis pies.

Pisar tierra firme sintiendo galopar el corazón es una de las mejores experiencias de mi vida, sobre todo porque estaba conmigo, mirandome, apoyandome, mi otro yo, quien me refleja en sus ojos cafes claros.

Un fin de semana inolvidable

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