¿Soñar es no vivir?


 

Recuerdo poco. Pero me acuerdo que era un día seminublado y caminaba en la escuela amplia y de varios edificios, en busca de mis hijos porque era la hora de salida. Caminaba hacia uno de dos pisos y vi cuando la maestra de Mariana salía seguida de la fila de niños de primero de primaria. Al llegar junto a mi hija, la tomé de la mano y le pregunté a la profesora si ya me la podía llevar. Luego le dije a mi preciosa “Quitate esto, hace calor” al mismo tiempo que le retiraba el suéter, ese de color rosado que su abuela le tejió en unas cuantas semanas.

¿Y Pedro? Nunca llegué a sacarlo de su salón o, al menos, nunca lo encontré a la salida de clases… ¡porque desperté!

Sí, fue un sueño, uno de tantos que he vivido literalmente mientras duermo.

Y quien me conoce sabe que duermo mucho, así que tengo sueños para llenar bibliotecas.

Yo no sé si soñar es un talento pero, sea lo que sea, yo lo tengo.

De hecho, creo que hasta he logrado progresos… Sucede que si me despierto y se trunca mi odisea pues puedo continuarla si me vuelvo a dormir.

Lograr esta “habilidad” me llevó tiempo, pues pasó mucho desde que un día pensé que sería extraordinario hacer esto… hasta que descubrí que lo había hecho.

Recuerdo la sensación que experimenté la primera vez que se cortó mi “película” y, al volverme a dormir segundos o minutos después, se reanudó la historia que vivía a todo color e intensamente en los brazos de Morfeo. Eso sí, hoy no recuerdo qué hice o dije en ese sueño.

En general, mis sueños son aventuras, la mayoría de las veces atrevidas o peligrosas, como persecuciones, historias familiares o “continuaciones” de cosas que tengo dando vueltas en mi mente.

Las “películas” que no me gustan vivir son aquellas donde algun familiar mío la pasa mal. Uno de estos sueños que tuve recientemente aún permanece en mi consciencia: José, mi papá y yo estabamos en una muralla o un cerro o algo así, en fin en un sitio elevado, y yo le gritaba a mi mamá que pronto llegara al pie de una escalera y subiera hasta donde estabamos nosotros… Recuerdo que ella subía cuando yo moví la escalera, supuestamente para asegurarla mejor al borde, pero ésta se tambaleó y cayó con mi mamá. Ella quedó tirada en el suelo, dentro de lo que parecía ser un cañon, mientras el agua llegaba y comenzaba a subir. Entonces vi como mi madre y mi hermano mayor eran cubiertos por el agua.

Este sueño me roba la paz… Cuando sueño con agua mi familia se reduce. Yo era una adolescente cuando asocié los decesos familiares con mis sueños sobre inundaciones.

Claro, no le di mucha importancia a mi primer sueño con inundaciones pero poco después falleció mi abuelo tras el paso del huracán “Gilberto” y entonces a posteriori “interpreté” ese encuentro con Morfeo  como un aviso y comenzaron mis tristes asociaciones.

Entre las interrogantes que rondan en mí una es ¿será que mis sueños son parte de mi propia vida y entran en “pausa” cuando despierto para retomarlos, por otro ángulo o tema, cuando de nuevo me acuesto? o, como aquella pelicula de Demi Moore, ¿y si los sueños son en realidad mi vida y la realidad mi sueño? Lo que equivale a dar por válido que tenemos invertidos los significados de las palabras sueño y realidad.

Quizá sea sólo estrategias de mi mente para mantenerse “ocupada” pero, mientras tanto, yo sí que disfruto soñar.

Y me considero muy afortunada porque conozco personas que me han dicho “Yo no sueño” o “Rara vez tengos sueños”. Lo que para mí significa que se pierden todo un mundoooo

Ya me voy porque ya es de madrugada y me queda poco tiempo para SOÑAR, antes que deba levantarme para ayudar a los niños para entrar a la primaria.

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