Prueba superada


 

Los temores nos atan a momentos que pueden alargarse por mucho tiempo.

Uno de ellos es el temor al dolor. Ese que me hizo dudar de la fortaleza de mi pie derecho a 14 dias de un esguince de segundo grado.

Lo bueno es que además del temor en nuestra vida hay perseverancia, esa fuerza que te impulsa a actuar insistentemente pese los obstáculos hallados en nuestro camino.

En mi caso ver que se acercaba la hora para entrar a trabajar, despues de los 14 días de licencia por incapacidad médica, me hizo comenzar a caminar de puntitas, con los dedos.

Minutos después me atrevi, pese al temor al dolor, a asentar todo el pie sobre el suelo. Aunque no dejé caer todo mi peso sobre mi pie lesionado pude desplazarme, apenas unos centímetros por paso. Desde entonces ya camino con mis dos pies asentados en tierra firme, aunque eso sí el derecho no queda mirando plenamente al frente porque ¡duele! sino orientado a la derecha.

Minutos mas tarde llegó la hora de enfrentarme a otro temor, el de sufrir una nueva caída, ahora por subir las escaleras de mi centro laboral.

Fueron momentos larguisimos en las que contuve el aliento al dar cada uno de mis primeros pasos con el pie derecho en el serpeante camino ascendente. Después los pasos fueron más “seguros” y hasta me decidi a  subir un escalon por cada paso en vez de seguir subiendo los dos pies en un escalón y luego en el otro.

Estoy segura que en unos días esta historia me parecera insignificante, como cuando tenía la plena facultad de caminar antes de mi caída de la mañana del domingo 7 de septiembre, pero escribo estas líneas para no permitirme olvidar la fragilidad de mi cuerpo.

Desde aquí agradezco a todos mis familiares que me ayudaron a sobrellevar la dificil situación que se vive al estar inmovilizada por un esguince. Mi esposo José, mis dos hijos Pedro y Mariana, mi mamá Antonia y mis hermanas Dalia, Gaby, Toña y Maribel.

También a mi amigo Alvaro, que estuvo de visita en Mérida y en vez de llevarlo a recorrer los vestigios mayas de Oxkintoc, terminó acompañandonos a dos hospitales ese domingo 7 para que yo recibiera atención médica.

Desde el corazón y el alma les agradezco todo su tiempo y cuidados que generosamente me dieron.

Mañana lunes 22 será otro día para superar nuevos temores, como el subir y bajar de un autobús.

La familia casi completa

La familia casi completa

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